Rvdo. Eliezer Álvarez Díaz, Ph.D.

La portada de la nueva edición de la revista El Discípulo cuenta con una foto tomada en una cueva de Arecibo, Puerto Rico, llamada Cueva ventana. Esta cueva tiene una ventana natural que nos permite apreciar un paisaje hermoso de nuestra isla. Un detalle interesante es que podemos contrastar entre la cueva fría y oscura y el verdor de la naturaleza, iluminada por el sol radiante, quienes junto al caudal del río declaran la vida nueva y renovada que Dios proclama a través de todo lo creado.

Durante el primer trimestre, «El mundo y el pueblo de Dios», tendremos la oportunidad de estudiar al Dios creador, sustentador, juez y redentor de toda la creación. Exploraremos pasajes bíblicos del libro de Génesis que tratan sobre la creación del universo, la tierra y el pueblo de Dios. Esto, sin pasar por alto las inconsistencias del ser humano, sus pecados y la necesidad de que Dios intervenga para reconciliar y recrear el orden de todas las cosas. Las lecciones para adultos fueron escritas por el Dr. Justo González y las de juventud por el Dr. Pablo Jiménez.

La primera unidad, «Dios creó el mundo», consta de cinco sesiones. Las primeras tres tratan sobre todo el orden creado y la declaración de Dios de que todas las cosas se habían creado bien. Particularmente, se destaca el valor especial que tiene la humanidad para Dios. La cuarta sesión trata sobre la institución del matrimonio establecido por Dios y la quinta explica cómo el ser humano escogió hacer lo incorrecto y así introdujo el pecado en el mundo creado por Dios.

La segunda unidad, «Dios destruye y vuelve a crear», tiene cuatro sesiones. Noé y su familia se presentan en las primeras dos sesiones como seguidores justos de Dios, quienes ayudan a repoblar y restaurar la tierra después del diluvio. Luego, en las últimas dos sesiones de esta unidad, exploraremos cómo Abraham y Sara e Isaac y Rebeca, fueron parte del ciclo de creación continua de Dios.

La tercera unidad, «Dios bendice y vuelve a crear de todas formas», tiene cuatro sesiones que dan continuidad al estudio de la familia de Isaac y Rebeca, como parte de la historia más amplia que continuará con José y con el resto de la narración bíblica. Esto, sin ocultar la disfuncionalidad familiar ni la misericordia de Dios para usarles como instrumentos de bendición.

Del mismo modo, Dios nos mira con ojos de misericordia y nos alcanza con su amor para que podamos ser instrumentos de bendición a pesar de nuestros pecados e inconsistencias. No obstante, espera que seamos fieles, obedientes y, sobretodo, que le amemos sobre todas las cosas, sin reserva alguna, así como Él nos ama. El segundo trimestre de estudio nos invita a afirmar «Nuestro amor hacia Dios». Las lecciones para adultos fueron escritas por el Rvdo. Benjamín Santana y las de juventud por el Dr. Pablo Jiménez.

La primera unidad, «Dios ordena nuestro amor, respeto y obediencia», tiene cinco sesiones. En Deuteronomio, Dios demanda amor y devoción total. Josué declara su amor y reverencia al Dios libertador. El salmista glorifica al Dios creador, sustentador y protector. Lucas describe el advenimiento de Cristo como cumplimiento de la promesa de Dios. En Mateo estudiaremos el desafío constante de amar a Dios, mediante obras que manifiesten la compasión por nuestro prójimo.

La segunda unidad, «Ama a Dios mediante la fe en Cristo», consta de cinco sesiones, basadas en 2 Tesalonicenses, 2 Juan, Santiago y Filipenses. El estudio de estas lecciones nos desafiará a rendirnos en amor total a Dios, tal como lo hizo Cristo. Cristo se constituye en nuestro ejemplo máximo de amor, entrega, sacrificio, obediencia y fidelidad.

En la tercera unidad, «Canciones de amor que glorifican a Dios», cerramos con tres sesiones, basadas en el libro de los Salmos. Estas destacan que nuestro amor hacia Dios debe ser una constante en nuestra vida. El salmista se inspira, precisamente, en el amor que ha conocido de Dios, Quien invariablemente muestra su amor, bondad y misericordia en su relación con toda la creación.

Finalmente, en la sección de «Educación y Misión», presentamos un artículo y una lección especial. El artículo «A 501 años de la Reforma Protestante», escrito por el Dr. Juan Mejías, destaca las aportaciones de la Reforma Protestante a nuestra iglesia y la importancia de aquilatarlas mediante la concienciación y la práctica. La lección especial «Compartamos las buenas nuevas», escrita por el Rvdo. Juan Figueroa, trata el tema de nuestra próxima Convención y nos invita a ser exponentes de buenas nuevas.

Esperamos que el estudio de la Palabra de Dios nos instruya y desafíe para ser un pueblo fiel que ame a Dios sobre todas las cosas y lo demuestre cada día. ¡Así nos ayude Dios!